A mediados del siglo XIX, el atractivo del clima cerdán, el paisaje y el talante liberal de Puigcerdà propiciaron la aparición de un fenómeno que transformaría profundamente la villa: el veraneo en torno al lago. La burguesía y la intelectualidad —sobre todo barcelonesas— comenzaron a establecerse allí de manera regular con fines de salud y ocio.
Ya en 1855 la prensa foránea se hacía eco de esta nueva costumbre, aunque el fenómeno se consolidó definitivamente después de la tercera y última guerra carlista, a partir de 1875. En este período se impulsaron las principales transformaciones urbanísticas del entorno del estanque. Muchas familias se establecieron allí alojándose primero en los grandes hoteles y, posteriormente, construyendo sus propias residencias de veraneo.
Según explica Jaume Bragulat en una publicación de 1969, una figura clave en este desarrollo fue el doctor Salvador Andreu, que hacia 1891 promovió diversas construcciones alrededor del lago. Su torre principal —la actual casa de color naranja— estaba rodeada de un extenso parque con estatuas, saltos de agua, pistas de tenis y piscinas.
A su alrededor se levantaron varios chalets:
- Chalet Maria, la actual Torreta del Lago, destinado a alojar al servicio.
- Torre Matilde, la casa azul y blanca situada junto a la Torreta del Lago, construida para su hija Matilde.
- Torre del Reloj, situada al inicio de la calle Doctor Andreu, para su hija Francesca.
- Torre Naranja.
- Y el Antiguo Hotel del Lago, inicialmente el alojamiento del Dr. Andreu y posteriormente un hotel.
Otras familias destacadas también construyeron sus torres de veraneo:
- Torre Volart, actual Hotel Villa Paulita.
- Torre Font, hoy Escuela Municipal de Música de Puigcerdà.
- Villa Sant Antonio, que durante la Guerra Civil acogió a 130 niños y niñas que habían perdido a sus padres o que los tenían en el frente. El edificio es también protagonista de la obra de ficción El juego del ángel, del escritor Carlos Ruiz Zafón, que había veraneado en el entorno del lago.
- Torre del Cónsul.
- Villa Dionisia.
- Torre de los baños de Bartomeu Puig, también conocida como la Academia.
- Torre Simon y Torre Tarrés Camaló, hoy ya desaparecidas.
Estas construcciones se caracterizan por una arquitectura de inspiración clásica, con fachadas simétricas, torreones mirador, colores rojizos, ocres y crema, cubiertas de madera y verjas de hierro. Las fincas solían disponer de grandes jardines con sequoias y cedros, especies originarias de América del Norte.